El espejismo del acero inoxidable

Disenove

Basta con abrir cualquier revista de interiorismo este mes o dar un paseo por las redes sociales para verla: la cocina íntegramente fabricada en acero inoxidable. Una tendencia que ha saltado de las cocinas de los restaurantes con estrella Michelin directamente a los proyectos residenciales más vanguardistas.

Tiene un indudable atractivo visual. Es audaz, refleja un estilo industrial muy neoyorquino y transmite la sensación de que quien cocina ahí es un verdadero profesional. Entendemos perfectamente su encanto inicial.

Sin embargo, en Disenove, tras años diseñando y fabricando espacios para familias reales, hemos tomado la decisión consciente de no incorporar frentes de acero inoxidable en nuestros catálogos.

Hoy nos quitamos el sombrero ante esta tendencia, pero te contamos, desde nuestra experiencia como fabricantes, por qué creemos que no es la mejor opción para el corazón de tu casa.

El dilema entre el “Laboratorio” y el “Hogar”

El acero inoxidable es un material aséptico, diseñado originalmente para entornos donde la higiene extrema y la desinfección química son la norma.

Visualmente, es innegable que en un loft de techos altísimos y paredes de ladrillo visto, una cocina de acero es una declaración de intenciones espectacular. Pero la realidad arquitectónica de la mayoría de las viviendas es otra. Al introducir grandes bloques de metal en una casa convencional, corremos el riesgo de enfriar radicalmente el ambiente.

La cocina deja de ser ese lugar acogedor donde apetece tomarse un café en pijama, para convertirse en un espacio que intimida, más cercano a un quirófano o a la zona de trabajo de un restaurante que a un hogar.

La cruda realidad del día a día (El mito del “Inoxidable”)

Este es, quizás, nuestro mayor argumento en contra. El término “inoxidable” se refiere a que no se oxida con el agua, pero en absoluto significa que sea inmune a la vida diaria. De hecho, es uno de los materiales más exigentes de mantener.

En Disenove apostamos por cocinas que te hagan la vida más fácil (como hablábamos recientemente de nuestros acabados súper mate antihuellas). El acero inoxidable exige una servidumbre constante: cada dedo que roza una puerta, cada gota de agua que salpica y se seca, deja una marca visible.

Además, con el paso del tiempo, el roce de anillos, paños o botones crea una pátina de arañazos que, lejos de embellecer el mueble, le da un aspecto descuidado que no tiene vuelta atrás.

El reto de la combinación de materiales

Muchos interioristas intentan mitigar la frialdad del acero combinándolo con materiales muy cálidos, como maderas nobles o piedras naturales muy veteadas.

Aunque el resultado mejora y el contraste resulta muy fotogénico, el acero tiene tanto “peso visual” que acaba dominando la escena. La luz rebota de forma agresiva en las superficies metálicas, creando brillos duros que compiten con la serenidad que solemos buscar en las zonas de estar contiguas a la cocina.

Nuestra alternativa como expertos

Si te apasiona el look industrial o quieres un toque “profesional”, en Disenove preferimos abordarlo desde otra perspectiva. En lugar de muebles de acero, recomendamos concentrar el metal en los electrodomésticos (una gran cocina de gas, una campana imponente) y utilizar para los muebles lacas metalizadas mate o nuestros acabados pétreos oscuros. Conseguirás ese aire sofisticado y técnico, pero con un tacto sedoso, una calidez real y, lo más importante, una facilidad de limpieza que agradecerás todos los días.

Al final, una cocina tiene que estar diseñada para ser vivida, no solo para ser mirada.

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